lunes, 11 de mayo de 2009

ACTA DEL DUELO ENTRE EL INFANTE DON ENRIQUE Y EL DUQUE DE MONTPENSIER


Gracias al aporte de Diana de Meridor, tenemos aquí el acta de un duelo fatal que se celebró en España.


Acta del duelo entre el infante don Enrique y el duque de Montpensier

En Madrid a 12 de marzo de 1870, siendo las ocho de la tarde, reunidos los que suscriben en la casa morada del Excmo. Sr. Teniente General don Ferando Fernández de Córdova, acordaron levantar acta de todo lo ocurrido en el lance de honor concertado en la noche de ayer y llevado a término en la mañana de hoy en la forma siguiente.


Siendo las diez del día, se presentaron en el exportazgo de las ventas de Alcorcón, el Sr. Infante D. Enrique de Borbón y el Sr. Duque de Montpensier, acompañados de los infraescritos y los doctores D. José Sumsi y Luis Leira.


Acto continuo, se dirigieron todos los referidos a la Escuela de Tiro en la dehesa de los Carabancheles y, obtenida la licencia del Sr. Comandante jefe de aquel puesto militar para probar unas pistolas, se eligió un lugar próximo al blanco de los tiros de cañón.

Medida entre el Sr. General Córdova y D. Federico Rubio con un metro la distancia de nueve en cumplimiento del acuerdo número primero, pareció a ambos que resultaba corta en el campo y propusieron alterar en este punto lo pactado, alargando un metro más la distancia; cuya proposición fue aceptada sin discusión y con el mayor gusto por todos los demás testigos; en cuya virtud se midió y rayó, a uno y otro extremo, la distancia de diez metros, fijándola además con dos piquetes.


Acto seguido, se procedió a echar suerte para que ésta designara quién debía disparar primero, resultando corresponder al Sr. Infante D. Enrique.


De igual manera se procedió para elegir el punto en que se habían de colocar los combatientes y correspondió la elección al Sr. Infante D. Enrique.


Entregadas a dicho señor y al Sr. Duque de Montpensier sus armas respectivas, se dio la voz de “atención” y perteneciendo al Sr. D. Enrique disparar primero, hizo fuego sin resultado y respondió con su disparo el Sr. Duque, con igual suceso.


Cargadas nuevamente las pistolas, conferenciaron los infraescritos sobre la condición establecida número 2 que disponía acortar en un metro la distancia si el primer disparo no daba resultado, y sin discusión se acordó unánimemente que no se diese cumplimiento al artículo y no se disminuyese la distancia de los diez metros.


Disparó por segunda vez el señor Infante, sin que ocurriera novedad.


Hizo su disparo el señor duque y la bala, dando entre la caja y la llave de la pistola de su adversario, se partió en dos: media quedó incrustada entre los muelles y la otra mitad, chocando en la levita por encima de la clavícula derecha, rompió el paño sin penetrar en el chaleco. Reconocido el señor infante por los facultativos y preguntado con la debida solicitud por los testigos de una y otra parte si sentía molestia en algún punto o alguna dificultad que le estorbase, contestó negativamente repetidas veces; y examinado, no obstante, con la atención oportuna, no resultó que estuviese herido ni contuso.

En este momento, el señor general Alaminos se acercó al señor Rubio preguntándole si aquel accidente no sería bastante a dejar en lugar honroso a las partes, sin ser necesario que continuase el duelo; contestado afirmativamente por el señor Rubio, pasaron a proponer esta opinión a sus demás compañeros y, después de discutida con el mejor ánimo por parte de todos, se convino unánimemente en que la condición establecida en el número 6 prescribía que el combate no había de terminar hasta resultar herida y que, de haberla por pequeña que fuese, podría aprovecharse benignamente dicha circunstancia; pero que no existiendo ni tampoco contusión y declarando el infante con insistencia que no había recibido ningún daño ni sentido molestia que le dificultase el manejo de su arma, dada la publicidad del caso, el carácter de las personas, el hecho de haberse alterado benignamente las dos condiciones más duras del combate, y lo ocasionados que son estos sucesos a ser objeto de prolongadas interpretaciones que dejan peor parado el decoro de los combatientes, aun habiendo sufrido todos los peligros del duelo, se acordó por unanimidad que continuase.

Hizo su tercer disparo el infante don Enrique, sin resultado.

Disparó en su turno el señor duque y cayó en tierra el infante don Enrique.

Reconocido por los doctores Sumsi, Leira y Rubio, resultó tener una herida penetrante en la región temporal derecha; las arterias temporales estaban rotas; la masa cerebral, perforada; la vida de relación y de sensibilidad, abolida; la respiración, estertorosa.


Acompañado por testigos de una y otra parte hasta que vino una camilla que, recogiéndolo, llevó el cuerpo del señor infante al próximo campamento, se convocaron los infraescritos para la sesión presente y acordaron levantar este acta, en cumplimiento de la ley y de los usos y costumbres de los lances de honor, disponiendo, además, se escriban en el número necesario para entregar, una a los herederos del infante don Enrique de Borbón, otra al duque de Montpensier, una a cada testigo y otra para que el señor Teniente General Don Fernando Fernández de Córdova se encargue de depositarla, en tiempo oportuno, el alguno de los establecimientos públicos encargados de la custodia de papeles. Firman: Federico Rubio. Juan de Alaminos y de Vivar. Fernando Fernández de Córdova. Emigdio Santamaría. Andrés Ortiz y Arana. Felipe de Solís y Campuzano.


12 de marzo de 1870


Para los motivos del duelo y otros detalles, ver bajo el epigrafe “duques de Montpensier” en:

http://www.lagubiayeltas.us/Personajes/D.htm

13 comentarios:

La Dame Masquée dijo...

Ay, monsieur, que bien, veo que le ha sido a usted de utilidad el documento.
Me alegra que le agradara.

Voy a cambiar mi voto, mi estimado Armand, ya que me ha explicado usted que incluia en espadas tanto el rapier como el estoque y el florete.

Bisous, monsieur le comte

Dubois dijo...

Gracias Mme,si lo desea, estoy en msn ahora

El Bosque Olvidado dijo...

Caballero:
He seguido con suma atención el desarrollo de este duelo que habéis relatado. Y osaseguro que me no hamermadoen interés del principio al fin
Mis respetos
Doña Guiomar de Ulloa

Ana Trigo dijo...

Vaya, qué interesante. Yo no sabía que se levantaban actas de los duelos...en fin, gracias a vos seguiré puliéndome :)
Un saludo, monsier!

Minerva dijo...

Es hasta sorprendente como un acto violento como un duelo, pueda ser a la vez tan formal.

Un saludo Dubois!

Pd: Ya voté en la encuesta ;)

Paula R. dijo...

Estoy con la piel de gallina (perdón por la expresión), maravillosa historia, increíble duelo!

Meli dijo...

Hola monsieur en verdad no me gustas los duelos,no me gusta nada que tenga que ver con violencia,pero,pero,hay algo que si me gusta y es conocer y aprender de todo un poco,por eso soy seguidora de tu blog, y cuando leo,se que ahora conozco de un tema que si bien lo leia en libros o veia en peliculas,ahora ahondo mas en el tema.
Te dejo mi cariño
Mel

isthar dijo...

HOLA Dubois, un gusto saludarte y decir que son muy interesantes tus post y mantienen la atención todo el tiempo.Felicidades. Un abrazo Isthar

carmencmbejar dijo...

Un relato apasionante y centrado en los hechos que acontecieron. Sorprende la meticulosidad con la que relataban punto por punto todos los acontecimientos.

Creo que el asunto se convirtió en asunto de estado. No en vano el duque de Montpensier era el cuñado de Isabel II (futuro padre de la reina María de las Mercedes, mujer de Alfonso XII)

Saludos

Caroline dijo...

Curioso saber como relataban los duelos y como apuntaban todo tan detalladamente!

Fascinante enfrentamiento!

Besos

Xibeliuss dijo...

¡Sorprendente documento! y muy interesante entrada. Saludos.

Nadia dijo...

saludosssssssssssssssssssssss espero kee stes muy bien un abacho

Dubois dijo...

gracias a todos y todas por los comentarios. Ya vuelvo con mas post.