jueves, 2 de abril de 2009

LOS DUELOS EN FRANCIA


El siguiente texto es extraído de http://www.esgrima-futuro.com/ y me parece interesante para aprender un poco mas.

A finales del siglo XV- principios del XIV en Francia prevalece la esgrima en forma de duelos, o sea los duelos a fin de defender el honor. Los duelos invadieron a toda Europa, pero fueron más difundidos en Francia. Se conoce un hecho histórico: en 1526 el emperador del Santo imperio romano, Carlos V, dijo que el rey francés Francisco I fue un deshonroso. Para poner en su lugar al insultador el rey lo desafió al duelo. A pesar de que el asunto no tuvo consecuencias, el prestigio de los duelos en Francia había subido desmesuradamente. Precisamente durante el reinado de Francisco I había más duelos que nunca, lo que confirman los registros de Paris, demostrando en el transcurso de varios años que cada segundo duelo terminaba con la muerte de los dos duelistas.
Vladislav Petrov en su obra “El duelo ruso” presenta los siguientes datos: el número total de los duelos en Francia en algunos años alcanzaba 20 mil. Había que poner fin a ello y empezaron a prohibir los duelos. Según los registros el último duelo en Francia tuvo lugar el 10 de julio de 1547 en presencia del rey Henri II. Pero en la realidad esta fecha dio el inicio a los duelos clandestinos. El morir por causa del duelo se respetaba y se valoraba mucho. El pueblo creó la imagen del héroe-duelista valiente, bailando la danza de muerte y muriéndose con el arma en las manos y con la cabeza erguida. En sus novelas Alexander Dumas describe los duelos innumerables entre los mosqueteros del rey y los oficiales de la guardia del cardinal Richelieu, aunque en la época del último estaban prohibidos los duelos. Entre los años 1608 y 1723 fueron aprobados al menos 8 decretos reales prohibiendo los duelos, pero no tenían ningún resultado. En 1837 habían adoptado una medida más severa: se libró el decreto que consideraba al duelo como el intento del homicidio y, consecuentemente, como el crimen punible. Esta medida debería intimidar a los duelistas. Sin embargo, la tradición fue tan respetable que a menudo las sentencias de jueces eran absolutorias

sábado, 14 de marzo de 2009

VIDEOS DE LA PELICULA "LOS DUELISTAS" de Ridley Scott

Aquí les presento unos enlaces con esenas de la película LOS DUELISTAS, de Ridley Scott, filmada en 1977 y cuyos protagonistas son Keith Carradine y Hervey Keitel.
Es una pelicula excelente, espero comentarios, porque las escenas están muy bien logradas

http://www.youtube.com/watch?v=g8nGgvepXCk

http://www.youtube.com/watch?v=SCuuH6sKNbw&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=3VVHSounmrE&feature=related

jueves, 26 de febrero de 2009

LA CONDESA DIANA Y EL DUELO ENTRE SU AMANTE COMINGIES CON MERGY, SU SUCESOR

Según la encuesta, los duelos por una mujer son los que mas gustan. Este pertenece a la misma novela que el relato anterior.

Este enlace, de una escuela de esgrima de España, recreado en la realidad, me hace pensar como debe haber sido este duelo, en este caso fatal, que enfrentó a dos caballeros por el amor de una condesa.

http://www.youtube.com/watch?v=LIsH2Q6ql7E&feature=PlayList&p=0F53E5002D2FE727&index=0

Mergy es un caballero hugonote, quien llega a París y se encuentra con su hermano, convertido al catolicismo, todo esto en medio de la guerra entre católicos y protestantes.En París conoce a Diana, condesa de Turgis. Tanto Mergy como Diana simpatizan a primera vista, pero la condesa tiene en Comminges un amante muy celoso, el cual ya había dado muerte a dos de sus rivales, además de tener fama de excelente duelista.Cierto día, Diana aprovecha y deja caer un guante delante de Mergy para que éste lo levante, pero los nervios le juegan una mala pasada, y hacen que el joven quede quieto sin moverse, situación que aprovechó Comminges para levantar él mismo el guante, empujando a Mergy, provocación más que suficiente para un desafío.Mergy reta a Comminges y se citan en el Pré-aux-Clercs, lugar de París donde con frecuencia se batían a duelo.

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Al llegar a la ribera opuesta advirtieron otra barca que conducía a Comminges y al vizconde de Beville.-¡Hola! -exclamó este último-. ¿Eres tú o tu hermano a quien va a matar Comminges?Y al decir estas palabras abrazó a Jorge, riendo.El capitán y Comminges se saludaron con gravedad.-Caballero -dijo el capitán a Comminges en cuanto pudo desembarazarse de Beville-, creo que es mi deber realizar todavía un esfuerzo, a fin de impedir las consecuencias de una contienda que no está fundada en motivos que atenten realmente al honor. Estoy seguro que Beville unirá sus esfuerzos a los míos.Beville hizo un gesto negativo.-Mi hermano es muy joven -añadió Jorge- y carece de experiencia en la esgrima; por consecuencia, se halla más obligado que otro a mostrarse susceptible. Vos, caballero, tenéis una reputación bien ganada, y vuestro honor en nada desmerecería si reconocierais delante de nosotros que, por una equivocación...Comminges le interrumpió con una carcajada...-¡Es gracioso, querido capitán! ¿Creéis que soy un hombre que abandona al amanecer el lecho, en donde yace con su amada, y atraviesa el Sena para dar excusas a este mozalbete?-Olvidáis, caballero, que se trata de mi hermano, y le despreciáis...-Aunque fuera vuestro padre, ¿qué me importa? Me preocupa muy poco vuestra familia.-Pues, con vuestro permiso, recojo el guante dirigido a mi familia, y, como soy el hermano mayor, seré el primero en batirme con vos, si no os oponéis.-Perdonad, capitán. Estoy obligado, con arreglo a las leyes del duelo, a dar prioridad en el desafío al caballero que me ha provocado. Vuestro hermano tiene un derecho imprescriptible, como dicen en el Palacio de Justicia. Cuando concluya con él estaré a vuestras órdenes.-Es perfectamente justo -exclamó Beville-, y no permitiré que sea de otra manera.Mergy, sorprendido de lo largo del coloquio, se acercó a pasos lentos y llegó en el preciso instante en que su hermano colmaba de injurias a Comminges, llegando a llamarle cobarde, a lo que respondió fríamente:-Después de vuestro hermano me ocuparé de vos.Bernardo agarró a Jorge por el brazo.-¿Es así como me ayudas? -le dijo-. ¿Pretendes que delegue en ti el puesto que me corresponde?... Caballero -dijo, volviéndose hacia Comminges-, estoy a vuestras órdenes. Podemos empezar cuando gustéis.-En seguida -respondió el espadachín.-¡Admirable contestación! -dijo Beville, estrechando la mano de Mergy-. Si no tenemos el sentimiento de enterrarte en este campo, irás muy lejos, muchacho.Comminges se quitó el justillo y desabrochó las cintas de sus zapatos para demostrar que tenía el propósito de no retroceder ni un paso. Era una moda al uso de los duelistas profesionales. Mergy y Beville le imitaron; sólo el capitán permaneció sin quitarse ni la capa.-¿Qué haces, querido Jorge? ¿No sabes que tienes que batirte conmigo? -dijo Beville-. Ni tú ni yo somos de esos que, cruzados de brazos, dejan a sus amigos que combatan. Nosotros practicamos la costumbre de Andalucía[1].El capitán se encogió de hombros.-¿Pero supones que estoy de broma? Te juro por mi vida que tenemos que batirnos. ¡Que me lleve el diablo si no lo consigo!-Eres loco o tonto -dijo Jorge con frialdad.-¡Pardiez! Me darás cuenta de esas palabras, si no quieres obligarme a...Y llevó la mano a la espada, todavía en la vaina, en actitud airada y agresiva.-¿Lo quieres? -dijo el capitán-. Sea...Comminges, con una elegancia especial, desenvainó rápido la espada y arrojó a veinte pasos de distancia la vaina y el tahalí; Beville quiso imitarle; pero su arma se resistía a salir al llegar a la mitad de la hoja, lo que juzgó como una desventura y un presagio. Los dos hermanos desenvainaron también las espadas, aunque menos aparatosamente; también arrojaron las vainas que habrían podido estorbarles. Cada uno se colocó delante de su adversario con la espada desnuda en la mano derecha y la daga en la izquierda. Los cuatro hierros se cruzaron al mismo tiempo.Jorge, por cierta maniobra de esgrima que los maestros italianos llamaban entonces liscio di spada a cavare alla vita[2], y que consiste simultáneamente en oponer la fuerza a la habilidad, dominó a su adversario, el cual tuvo que soltar su espada, encontrándose en el pecho con la punta de la de su enemigo.Pero Jorge de Mergy bajó el arma.-Tienes menos fuerza que yo -dijo-; cesemos el combate... No esperes a que me encolerice.Beville se había puesto pálido al ver la espada del capitán que le rozaba el pecho. Algo confuso le tendió la mano, y los dos, después de arrojar sus armas a tierra, se volvieron impacientes para contemplar el combate de los importantes actores de esta escena.Mergy conservaba su sangre fría, dando muestras de bravura. Era ducho en la esgrima y tenía una fuerza corporal superior a la de Comminges, que, además, parecía resentido de las fatigas de la noche anterior. Durante algún tiempo se concretó tan sólo nuestro héroe a parar con una prudencia extrema, que olvidaba únicamente al avanzar Comminges; Bernardo, con gran vista, presentaba siempre a su enemigo la punta de su espada, y mientras se cubría el pecho con la daga. Esta resistencia inesperada irritó a Comminges. Se le vio palidecer; pero en un hombre valiente la palidez no indica sino un exceso de ira... Con gran furor y pericia redobló sus ataques... En uno nuevo batió con suma destreza la espada de Mergy, y se lanzó a fondo sobre su enemigo, el cual necesariamente hubiera perecido sin una circunstancia imprevista, casi milagrosa. La punta del acero tropezó con el pulido amuleto, y el arma resbaló, tomando una dirección oblicua, y, en vez de entrar en los pulmones, no atravesó más que la piel, y siguiendo una dirección paralela a la quinta costilla, fue a salir a pocos centímetros de la primera herida. Y antes de que Comminges pudiese poner de nuevo su espada en guardia, Mergy le hirió en la cabeza con la daga tan violentamente, que perdió el equilibrio y cayó a tierra. Comminges vino al suelo simultáneamente y los dos padrinos les creyeron muertos.Bernardo se levantó en seguida, y su primer impulso fue recoger su espada, que se le había escapado en la caída... Comminges no se movía... Beville acudió en su socorro y le encontró con el rostro todo cubierto de sangre. Al atajarla vio que la daga había penetrado en un ojo y que su amigo murió instantáneamente, pues que el hierro le debió llegar hasta el cerebro.Mergy contempló el cadáver, un poco turbado.-Estás herido, Bernardo -dijo el capitán, yendo a su socorro.-¿Herido?Y advirtió entonces por primera vez que su camisa estaba ensangrentada.-No es nada -dijo el capitán-. La estocada ha resbalado.Y restañó la sangre con un pañuelo, pidiendo también el de Beville para acabar la cura. Beville dejó caer en la hierba el cuerpo del espadachín y entregó su pañuelo en el acto, así como el de Comminges, recogido del justillo.-¡Pardiez, amigo! ¡Vaya un golpe! ¡Por mi vida! ¿Qué van a hacer los «refinados» de París si de provincias empiezan a venir muchos jóvenes de vuestra fortaleza? Decidme: ¿Cuántos duelos habéis tenido ya?-Éste es el primero -respondió Mergy-. Pero, en nombre de Dios, id a socorrer a vuestro amigo.-Tal como le habéis dejado, no tiene necesidad de socorros; la daga ha entrado hasta el cerebro, y el golpe ha sido tan bueno y con tal fuerza descargado, que... Mirad su ceja y su mejilla; la cazoleta de la daga ha quedado marcada como un sello en la cera.Mergy sintió un gran temblor en todos sus miembros, y gruesas lágrimas empezaron a correr por sus mejillas.Beville recogió la daga y empezó a observar con gran atención la sangre que llenaba las estrías.-He aquí un instrumento -dijo- a quien el hermano menor de Comminges deberá algo importante. Esta hermosa daga le hace heredero de una soberbia fortuna.-Vámonos... ¡Llevadme de aquí! -dijo Mergy con voz emocionada, agarrándose al brazo de Jorge.-No te aflijas tanto -contestó, mientras le ayudaba a ponerse de nuevo el justillo-. Después de todo, el hombre que ha muerto no era digno de que se le llore.-¡Pobre Comminges! -exclamó Mergy-. ¡Y decir que te ha matado un hombre que se bate por vez primera, a ti que contabas cerca de cien desafíos! ¡Pobre Comminges!Tal fue el fin de su oración fúnebre.Al echar una última mirada sobre su amigo, Beville advirtió el reloj del difunto, suspendido sobre el cuello, según la moda de entonces.-¡Pardiez! -exclamó-. Ya no tienes necesidad de saber la hora.Y recogiendo el reloj se lo metió en el bolsillo mientras hacía observar que el hermano de Comminges iba a ser suficientemente rico y que él quería conservar un recuerdo de su amigo.Y como viera alejarse a los dos hermanos, exclamó mientras se ponía el justillo con mucha prisa:-¡Aguardadme! ¡Eh, caballero de Mergy! ¡Que os olvidáis de vuestra daga! Al menos, no dejarla perder.Y limpiando la hoja con la camisa del muerto, corrió a reunirse con el joven duelista.-Consolaos, querido -le dijo cuando entraban en la lancha-. No pongáis esa cara afligida. Creedme. En vez de esas lamentaciones, id hoy mismo a casa de vuestra amada y dedicaros a una tarea que, dentro de nueve meses, proporcione a la república un ciudadano, que será compensación ante vuestra conciencia del que acabáis de matar. De todas maneras, el mundo poco habrá perdido con lo que habéis hecho... Vamos, barquero, rema como si fueses a ganar por ello una buena propina... Mirad esos hombres con alabardas que avanzan hacia nosotros... Son los alguaciles que regresan de la torre de Nesle, y no nos conviene encontrarnos con ellos.
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Que sea de su agrado y espero comentarios.[1] Este supuesto de Mérimée me parece arbitrario, pues los desafíos en España fueron individuales hasta el siglo XIX, en que empezó la costumbre del duelo con testigos pasivos.-N. del T.[2] Batir el hierro, y directo al cuerpo. Tal es la frase con que se designa en la actualidad el golpe por los maestros españoles.-N. del T.



domingo, 8 de febrero de 2009

VANDREUIL SE BATE CON RHEINCY


Como vemos en la encuesta, ganan los duelos por causa de una mujer, como en este caso, de la novela Crónica el Reinado de Carlos I.

Dos hermanos, Bernardo y Jorge de Mergy, protestante el primero, y católico el segundo, en el contexto de la guerra civil en Francia, se encuentran después de mucho tiempo. Junto con un grupo de amigos de Jorge, concurren a una taberna donde de pronto surge una disputa entre dos del grupo. La causa es una mujer, y ahí se da la escena que sigue:
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La conversación se hizo cada vez más bulliciosa y Mergy se aprovechó del tumulto para hablar con su hermano, sin prestar atención a lo que pasaba a su alrededor. Pero al segundo plato les sacó de su aparte el rumor de una violenta disputa que acababa de estallar entre dos comensales.-¡Eso es falso! -gritaba el caballero de Rheincy.-¿Falso? -dijo Vandreuil.Y su rostro, que era de natural pálido, se puso como el de un cadáver.-Es la más virtuosa, la más santa de las mujeres -prosiguió el caballero.Vandreuil sonrió con amargura, encogiéndose de hombros. Todas las miradas estaban fijas en los autores de esta escena, y cada uno parecía querer esperar, en una neutralidad silenciosa, el resultado de la disputa.-¿De qué se trata, caballeros? ¿A qué viene ese alboroto? -preguntó el capitán, deseoso, según su costumbre, de oponerse a cualquier atentado contra la buena armonía.-Nuestro amigo Rheincy -respondió tranquilamente Beville- pretende que la señora de Sillery, de la cual se halla enamorado, es muy virtuosa, mientras que el barón afirma que es una cualquiera.Una carcajada general, que estalló al oír tales palabras, aumentó el furor de Rheincy, que miraba con los ojos inflamados de rabia a Vandreuil y Beville.-Puedo mostrar una carta -dijo el barón.-Te desafío a que lo hagas -gritó el caballero.-¡Bien! -dijo Vandreuil, con tono burlón y desdeñoso-. Voy a leer una de sus cartas a estos caballeros. Quizá conozcan su letra tan bien como yo, pues no tengo la pretensión de creerme el único hombre agraciado por sus billetitos y sus encantos. He aquí una carta que hoy mismo me ha enviado ella.Y empezó a escudriñar en sus bolsillos a la rebusca del billete.-¡Mientes! ¡Mientes!La mesa era muy ancha para que la mano del barón pudiera alcanzar a su contrario, que se hallaba enfrente de él.-¡Te haré pagar muy caro ese insulto! -gritó.Y, acompañando la acción a la palabra, le arrojó una botella a la cabeza. Rheincy pudo eludir el golpe, y, derribando la silla en su precipitación, corrió a descolgar su espada de la pared.Todos se levantaron; unos, para intervenir en la quimera, y la mayor parte, por la precaución de no estar muy cerca.-¡Deteneos! ¿Estáis locos? -exclamó Jorge, colocándose delante del barón, por tenerle más próximo-. ¿Se van a batir dos buenos amigos por una despreciable mujerzuela?-Una botella arrojada a la cabeza equivale a un bofetón -decía fríamente Beville-. ¡Vamos, caballeros! ¡A desenvainar las tizonas!-¡Hacer plaza! ¡Hacer plaza! ¡Y a pelear con limpieza! -gritaron casi todos los jóvenes.-¡Hala, Juanito!... Cierra la puerta -dijo indolentemente el hostelero, acostumbrado a presenciar escenas semejantes-. Si los arcabuceros del rey pasasen en este momento, interrumpirían a esos caballeros, y perjudicarían mi casa.-¿Pero vais a batiros en un comedor de hostería como si fuerais soldados borrachos? -prosiguió Jorge, deseoso de ganar tiempo-. Esperad al menos a mañana.-¿Hasta mañana?... Pues bien, sea -dijo Rheincy.E hizo ademán de envainar la espada.-¿Hay miedo, caballerito? -contestó Vandreuil.Rápido Rheincy, separando a cuantos obstruían su ataque, se lanzó sobre su enemigo. Los dos se acometieron con grande ímpetu; pero Vandreuil había tenido tiempo de arrollarse una servilleta al brazo izquierdo y se valía de ella, con mucha habilidad, para evitar los golpes de filo, mientras que Rheincy, el cual había olvidado tal precaución, se encontraba en situación desigual, y fue ligeramente herido en los primeros asaltos. Sin embargo, no dejaba de pelear con gran valentía. Llamó a sus lacayos y les pidió que le trajesen su daga; pero Beville los detuvo, manifestando que como Vandreuil carecía de ese arma, su adversario no podía, pues, usarla noblemente. Algunos amigos de Rheincy protestaron contra ello; cambiáronse palabras fuertes, y es seguro que el duelo habría concluido con un combate general si Vandrauil no se desembarazase a escape de su adversario, hiriéndole en el pecho con una estocada hábil y peligrosa. En el acto colocó un pie sobre la espada de Rheincy, para impedirle que la recogiera, y levantó la suya, con objeto de dar el golpe de gracia mortal, pues las costumbres de los desafíos permitían en aquel entonces atrocidad tan cobarde.-¡Herir a un enemigo desarmado! -exclamó Jorge.Y arrancó la espada al barón.La herida del caballero no era mortal; pero ya iba perdiendo mucha sangre. Se fue atajándola, lo mejor que se pudo, con las servilletas, mientras que el herido, con una risa forzada, decía entre dientes que el asunto no había terminado.

jueves, 29 de enero de 2009

DUELO ENTRE MUJERES. Parte 3










Esta entrada es sólo dedicada a imágenes de duelos entre mujeres. Dos de ellas ya fueron publicadas en post anteriores, que lleva como título El Duelo y se ve a dos mujeres en topless batiéndose, ignoro quien hizo esa imagen y para qué. Hay otra imagen de dos damas batiendose en topless, lo cual ignoro también su origen. Dos duelos a pistola. En este caso, la imagen en escala de grises se refiere al post anterior sobre el duelo entre las damas Polignac y Nesle. Finalmente, un cuadro de Rivera, que según tengo entendido, representa un duelo real ocurrido en Italia entre dos jovenes por un caballero.





miércoles, 14 de enero de 2009

DUELO ENTRE MUJERES. Parte 2


DUELO ENTRE LAS SEÑORAS DE POLIGNAC Y NESLE POR EL DUQUE DE RICHELIEU

Este es tal vez el más famoso de los duelos entre mujeres, que según supe, fue durante la regencia en Francia.
No deja de ser inusual un duelo entre damas y creo que estas han sido demasiado adelantadas para su época.
Según tengo entendido, luego de este duelo, ambas fueron expulsadas de la corte.


El duque de Richelieu

Fue la causa de un duelo sin precedentes entre dos mujeres, Madame de Polignac y de Nesle Madame, que disputan la posesión de él. El duque había negado reiteradamente ver la primera, pero esto fue inútil. Madame de Polignac aún lo amaba al inconstante galante con mas ardor que nunca y, por consiguiente, llenó de celos a la dama. Torturada por los celos, un día se reunió la señora de Nesle, y la desafió a una lucha con pistolas en el Bois de Boulonge. Madame de Nesle aceptó el reto con entusiasmo, estaba animada por el mismo espíritu que su antagonista, y la esperanza, ya sea para matar a su antagonista y, por tanto, permanecer inalteradas en posesión de su amante, o para demostrar la fuerza a su adjunto amante, y el ardor de su pasión, por una muerte honorable. Las señoras se reunieron, y dispararon la una a la otra. Madame de Nesle cayó, y su pecho estaba cubierto de sangre. "Vamos", exclamó su antagonista ", Yo le enseñaré las consecuencias de robar a una mujer como yo a su amante, si tuve la pérfida criatura en mi poder quiero arrancar de su corazón como lo he soplado de su cerebro. "

Un joven hombre que había escuchado esas palabras crueles, suplicó que se moderada ella misma, y no exultamos sobre su desafortunado oponente, cuyo valor, al menos, no puede sino respetar su mando.

Madame de Nesle no había sido herida en el pecho, como se había temido, sino muy ligeramente en el hombro. Una persona le preguntó si el amante, por cuya causa había luchado, vale la pena y se expone a sí misma un valor a esos un riesgo para él? "O sí", respondió ella, "él se merece mucho mas de lo que circula la sangre en mis venas a ser derramada por él. Él es el hombre más amable de todo el tribunal; todas las señoras establecen trampas para él; pero espero, después de esta prueba de amor que he dado, obtener la posesión exclusiva de su corazón. Lo tengo demasiado grande para que las obligaciones", continuó la oradora, "para ocultar su nombre ,---- es el duque de Richelieu; sí, el duque de Richelieu, el primer nacido del Dios de la Guerra y la Diosa del Amor ".

lunes, 22 de diciembre de 2008

DUELO ENTRE MUJERES. Parte 1


Este relato narra una serie de duelos femeninos a lo largo de la historia. Sepan disculpar los errores, pero está hecha la traducción por google.
La foto es ilustrativa, nada mas.
Duelo en faldas
Bien avant les manifestations des « suffragettes » et les divers mouvements d'émancipation, certaines femmes se sont arrogées une prérogative qui était considérée à l'époque essentiellement masculine à savoir : le DuelMucho antes de los acontecimientos de la "suffragettes" y los diversos movimientos de emancipación, algunas mujeres han asumido una prerrogativa que se consideraba en el momento principalmente de sexo masculino: el duelo.
Richelieu qui relate dans ses mémoires le récit d'un duel opposant deux femmes de moeurs légères la Marquise de Nesle et la Comtesse de Polignac, qui toutes deux étaient ses maîtresses.Richelieu en sus memorias relata la historia de un duelo entre dos mujeres promiscuas, la Marquesa de Nesle y la Condesa de Polignac, que fueron sus amantes. La cause de ce duel étant la jalousie. La causa de este duelo es la envidia.
Une rencontre eu lieu au Bois de Boulogne, la Marquise proposant le pistolet. Una reunión celebrada en el Bois de Boulogne, la Marquesa ofrece la pistola. L'issue de cette joute fut que Madame de Polignac atteignit la Marquise de Nesle au sein (fort légèrement), cette dernière faisant comprendre aux assistants par des paroles plus que sous entendues qu'elle était heureuse de verser son sang pour son amant et qu'elle espérait ainsi acquérir l'amour sans partage de ce dernier (Le Duc de Richelieu). El resultado de este juego es que Madame de Polignac hirió a la Marquesa de Nesle (muy ligeramente). Esta última dio a los asistentes con palabras al oído que estaba feliz de pagar con su sangre por su amante y ella espera obtener el amor sin compartir (El Duque de Richelieu).
Le combat entre ces deux femmes célèbres fit grand bruit en son temps car il était exceptionnel. La batalla entre estas dos mujeres hizo gran ruido en su momento porque era excepcional. En effet, les origines du duel excluaient totalement les femmes. De hecho, los orígenes del duelo totalmente excluidas las mujeres. Il puise ses racines dans le combat judiciaire ou « Jugement de Dieu » qui était admis au Moyen-âge comme preuve juridique par les tribunaux. Tiene sus raíces en la batalla judicial o "Juicio de Dios", que fue admitido a la Edad Media como pruebas jurídicas por los tribunales. Mais en France les femmes ne pouvaient lutter, elles devaient se faire représenter par des « procureurs » ou « champions » qui avaient le poing coupés en cas de défaite (ceci pour qu'aucune autre femme ne se serve d'un tel maladroit par la suite pour défendre sa cause). Pero en Francia las mujeres no podían combatir, que debían estar representadas por "abogado" o "campeones" que habían cortado su puño en caso de derrota (esto para ninguna otra mujer no servir tales por una torpe seguido defender su caso). D'après Beaumanoir, Jurisconsulte du Moyen-âge « femme ne peut combattre » . Según Beaumanoir, Asesor Jurídico de la Edad Media "mujer no puede luchar."
Cette forme de preuve est interdite en France à partir du XIVème siècle, mais l'usage du duel persiste et le combat devient une façon de laver son honneur et non le révélateur d'une culpabilité quelconque. Este tipo de pruebas está prohibido en Francia desde el siglo XIV, pero el uso del duelo persiste y la batalla se convierte en una forma de lavar su honor y no un indicio de cualquier culpabilidad. En Scandinavie, une femme appelée par un homme à combattre était obligée de lutter. En Escandinavia, una mujer retada por un hombre en combate se vio obligada a luchar. Cependant, quelques avantages étaient accordés au « sexe faible » de façon à équilibrer les chances. Sin embargo, algunos beneficios se concedieron a la "sexo débil" a fin de equilibrar las oportunidades. L'homme armé d'une massue se plaçait dans un trou creusé dans le terrain, enfoncé jusqu'à la ceinture. El hombre armado con un club se coloca en un agujero excavado en el suelo, empujó hasta el cinturón. La femme, quant à elle était libre de ses mouvements et le dominait de toute sa taille, elle pouvait ainsi, tourner autour de lui et le frapper avec une sorte de fronde munie d'une pierre à son extrémité. La mujer, para ella era libre de circular y dominado todas sus dimensiones, y que podría a su vez en torno a él y le golpeó con una especie de cabestrillo con una piedra en el extremo. Si l'homme frappait par trois fois le sol de sa massue sans l'atteindre il était considéré comme vaincu. Si el hombre golpeó tres veces la palabra de su club sin llegar a que se consideró vencido.
Il a été fait allusion plus haut à un combat de femmes relaté dans les mémoires du Duc de Richelieu au 18ème siècle, mais parmi les duellistes en jupons, la plus célèbre est une actrice née en 1673, La Maupin. Se hizo referencia anteriormente en una batalla de la mujer relató en las memorias del Duque de Richelieu en el siglo 18, pero entre las Duelistas en falda, la más famosa es una actriz nacida en 1673, La Maupin.Cette femme ayant appris l'escrime par un prévôt d'armes après avoir quitté son époux le lendemain de ses noces, puise ses ressources en donnant, avec son amant, des assauts devant le public. La mujer que enseñó esgrima por un preboste de armas después de que su marido dejó el día después de su boda, señala a sus recursos, dando con su amante, las agresiones al público.Tous deux par la suite montent une troupe de théâtre et la Maupin menant une vie dissolue (ayant pour amants hommes ou femmes) provoque en duel un de ses camarades, le sieur Dumesnil qui refuse de combattre avec elle. Ambos posteriormente montaron un teatro y un líder Maupin vida disoluta (para los amantes de los hombres o las mujeres) lleva a un duelo uno de sus camaradas, señor Dumesnil que se niega a luchar contra él.Quelques temps après, dans un bal, une querelle naît entre elle et trois cavaliers accompagnant une jeune personne à qui elle faisait des avances, elle les provoque en duel et les tue tous les trois. Algún tiempo después, una bola, surge una controversia entre ésta y tres corredores que acompañan a un joven a quien se le anticipo, que conduce a un duelo y mata a los tres. Elle demande alors sa grâce au Roi qui la lui accorde en déclarant que « la défense du duel n'est faite que pour les hommes » . A continuación, pide a su gracia al Rey que le da al declarar que "la defensa del duelo se hace para los hombres."
Le cas de la Maupin est à cette époque encore marginal, il faut attendre la société libertine et permissive de la Régence pour voir briller certaines courtisanes à la cour et sur le pré. El caso de Maupin en que el tiempo es todavía marginal, toma el libertino y la sociedad permisiva de la Regencia para ver brillar algunos cortesanos de la corte y en la pradera. L'enjeu est souvent un homme convoité qui déclenche la fureur des combattantes. El reto es a menudo un hombre codiciado desencadenar la furia de los combates.
C'est ainsi qu'au début du XIXème siècle un combat opposa aux environs de Strasbourg, une Française et une Allemande au sujet d'un jeune peintre. Así, a principios del siglo XIX frente a una pelea cerca de Estrasburgo, un francés y alemán acerca de un joven pintor. Les deux antagonistes se rendent sur le pré avec des témoins de leur sexe pour vider leur querelle au pistolet. Los dos antagonistas de ir en la pradera con los testigos de su sexo para vaciar su pistola pelea. Le combat a lieu à vingt cinq pas, elles tirent et se manquent. La lucha se lleva a cabo en veinticinco pasos, que dibujar y desaparecidos. L'allemande insiste pour continuer jusqu'à la mort, mais les témoins s'y opposent, désarment les deux femmes qui, contrairement aux traditions refusent de se réconcilier. El alemán insiste en continuar hasta la muerte, pero los testigos se opusieron a ella, desarmar a las dos mujeres que, contrariamente a las tradiciones se niegan a ser reconciliado. En 1833, à Dublin, une femme défie en duel la maîtresse de son mari et la tue d'un coup d'épée. En 1833, Dublín, una mujer desafía a un duelo de la amante de su marido y mata a un golpe de espada. Un procès est ouvert et un acquittement est prononcé par le jury populaire suite à la plaidoirie du défenseur qui avait insisté sur l'égalité des dangers encourue par les parties au cours de ce duel. A juicio está abierto y es una absolución pronunciada por el jurado popular tras el argumento de que el defensor ha insistido en la igualdad de los peligros ocasionados por las partes en este duelo.
Toujours au XIXème siècle, dans la Gironde, deux femmes que les journaux désignaient alors par les sobriquets de « tendresses » ou « d'horizontales » se disputaient le coeur d'un jeune propriétaire de Bordeaux. También en el siglo XIX, en la Gironde, dos mujeres nombradas como los periódicos luego por el alias de "tendresses" o "horizontal" en disputa el corazón de un joven propietario de Burdeos. La délaissée provoqua sa rivale en duel et ce qui est intéressant c'est que le procès verbal de cette rencontre paru dans le journal « Le bordelais » . El abandono llevó a su rival en un duelo y lo que es interesante es que el acta de la reunión publicado en el periódico "Le Burdeos".
Le quatre mai 1868 à deux heures de relevée, les soussignés réunis pour examiner le différend entre Mme Marie P...dite Henriette de Saint.P ...et Mme Aimée R... Cuatro mayo 1868 a dos horas en posición vertical, los abajo firmantes se reunieron para discutir la controversia entre la Señora Marie P. .. dice Henriette de Saint.P ... y la Sra Aimée R. .. ayant reconnu que tout arrangement était impossible, ont décidé qu'une rencontre aurait lieu comme suit : reconoció que cualquier acuerdo era imposible, decidió que la reunión se llevaría a cabo de la siguiente manera:
Le duel aura lieu au pistolet à vingt pas, deux balles seront échangées le cinq mai à deux heures, dans la forêt de Pessac. El duelo tendrá lugar en la boquilla no a veinte, dos pelotas se intercambiaron en la quinta de mayo a dos horas en el bosque de Pessac.
Les conditions ci-dessus mentionnées ont été soumises aux parties et ratifiées par elles, avec promesse de s'y conformer. Las condiciones anteriormente mencionadas se presentaron a las partes y ratificado por ellos, con una promesa a cumplir.
Bordeaux le 4 Mai 1868 - Les témoins de Mme de St-P. Burdeos el 4 de mayo de 1868 - Testigos Sra St-P. Henri de G... Henry G. .. Paul de V... Paul V. .. - Les témoins de Mme Aimée R. - Testigos la señora Aimée R. Alfred Huet - Paul B...E. Alfred Huet - Paul E. B. ..
A la première balle, Henriette de Saint.P était atteinte à la hanche, aussi les témoins mirent fin au combat. En la primera pelota de Saint.P Henriette estaba violando la articulación de la cadera, los testigos también terminó en combate. La Justice exerça des poursuites contre les témoins et les combattantes qui tous furent condamnés à 15 jours de prison. Justicia contra uno los testigos de cargo y de los combatientes que fueron todos condenados a 15 días en la cárcel.
Il est à noter que les femmes ne s'opposent pas toujours entre-elles, mais que quelques fois elles provoquent en duel leurs anciens amants, ainsi au XVIII° siècle, une demoiselle Durieux se battit en pleine rue contre son ancien amant, un dénommé ANTINOTTI. Cabe señalar que las mujeres no siempre se les oponen, pero a veces causa en la que sus antiguos amantes de duelo, y en el siglo XVIII, una señorita en Durieux luchado por las calles en contra de su ex amante, un hombre llamado ANTINOTTI. Pour la même cause, en 1828 une jeune femme et un garde du corps s'affrontent au pistolet, sans résultat. Por la misma causa, en 1828 una joven mujer y un guardaespaldas en el tiroteo, pero sin resultado.
Le duel féminin présente un caractère différent de celui des hommes. El duelo femenino tiene un carácter diferente de la de los hombres. En effet, il est dicté plus par la rancoeur et la colère que par l'honneur ou le goût du jeu comme pour les hommes. De hecho, está dictada más por el resentimiento y la ira que el honor o el sabor del juego que los hombres. La volonté de donner ou de recevoir la mort est plus flagrante, la grâce et le fair-play semblent absents la plupart du temps. El deseo de dar o recibir la muerte es más flagrante, la gracia y el juego limpio parece ausente la mayor parte del tiempo. Un mot d'esprit pour clore ce sujet qui mêle la femme et l'épée, il est attribué à Voltaire : Una palabra de ánimo para cerrar este tema que combina la mujer y la espada, que se atribuye a Voltaire: Un courtisan regardait passer le maréchal de Saxe au bras de sa favorite du moment : Un cortesano observado el Mariscal de Saxe en los brazos de su favorito del momento:
Voici l'épée du Roi Aquí está la espada del Rey
Et son fourreau, aurait ajouté l'écrivain. Y su vaina, que ha añadido el escritor.
Pierre LELARD Pierre LELARD